En uno de los muy apreciados envíos que regularmente me hace el distinguido escritor Aquiles Julián (a quien, sin tener el honor de conocer personalmente, propongo desde ahora para que se le haga un reconocimiento nacional por la labor cultural que está haciendo con "Biblioteca Digital" y "Muestrario de Poesía") encontré su artículo sobre el caso Polanski. Realmente una posición cabal, valiente y --sobre todo-- honesta, del reconocido intelectual y honorable ciudadano. Hoy lo leo de nuevo en la agenda cultural de Vetas y no puedo menos que contagiarme con sus esclarecidos planteamientos. Yo estoy de acuerdo con todo lo expuesto por Aquiles. Pero quiero agregar algunas cosas con las que no estoy de acuerdo en ponerme de acuerdo con nadie.
a) Yo no estoy de acuerdo con que en este país (ni en ninguno que haya sufrido las mismas consecuencias) se acepte que violadores y criminales de naciones poderosas que hayan invadido otras, por las razones que fueran, queden impune ante el alegato de que lo hicieron tratando de "poner el orden", "evitar la propagación del comunismo" o "combatir el terrorismo internacional".
b) Yo no estoy de acuerdo con que a los paises que niegan la deportación de sus ciudadanos a otros pasises se les conceda la deportación de otros ciudadadanos que hayan cometido delitos en sus territorios.
c) Yo no estoy de acuerdo con que en el caso de violaciones a menores por culpa de padres "maipiolos" (caso de Polanski, Michael Jackson y otros) solo se "linche" al violador. También debe ahorcarse el padre o la madre que lo permite.
Y, por último,
d) Yo no estoy de acuerdo con que, en el caso particular de los Estados Unidos, estos reclamen la extradición de ningún criminal mientras mantengan protegido en su territorio al famoso genocida Luis Posada Carriles y a otros miles de asesinos menos notorios que, por actuar bajo sus lineamientos políticos, son revestidos de una coraza de impunidad bajo los eufemísticos escudos de "Seguridad Nacional" y "refugiado político".
jueves, 5 de noviembre de 2009
miércoles, 28 de octubre de 2009
ESE... SE HA QUEDADO SIN NACER
Mi abuelo materno, Juan F, se dejaba caer de vez en cuando por nuestro hogar. Usualmente llegaba entre cuatro y cinco de la tarde y se quedaba a cenar. Era conversador, terco y racista. Cuando coincidía con mi papá en la casa, que así mismo era conversador y terco pero muy libre pensador, se entablaba una larga conversación que terminaría de acuerdo al tema que trataran. Entre esos temas, casi siempre evitado por mi papá para no crear conflictos, estba la familia de ambos. ¡Ah, verdad! Se me olvidaba decirles que mi abuelo materno era hijo de una hermana (de padre y madre) del papá de mi papá. Es decir, ellos eran primos-hermanos.
Una de esas "primanoche" fue de antología. El abuelo había estado hablando (me parece que ese día sucedió algo no muy santo donde estaba envuelto un familiar), desde que llegó, sobre los descarriados y el problema que traía la mezcla de "gente buena" con cualquier "cágame la traba" que se apareciera pero, como mi madre era un poco parca, aquello se convirtió en un monólogo hasta que llegó el esposo, quien, después de tomarse la rigurosa tasa de café recién colado, se resignó a servir de interlocutor en el tema, sabiendo de antemano que le sería imposible evitarlo.
Alentado por la atención que se le prestaba, el padre de mi madre, comenzó a sacar "cuentas" de cada uno de los dieciseis hermanos y hermanas que originalmente conformaban la familia de donde ellos procedían. Una familia procreada por la unión forzada de un descendiente directo de esclavos y una "isleña", descendiente directa de canarios sabanalamarinos. Según el recuento que hacía mi abuelo, entre los hermanos había "gente de primera", algunos "buenos" y otros "mala clase". Mi padre trataba de contraargumentar, señalándole a los "buenos" y "de primera" alguna falta y, a los demás, algunas virtudes, aunque estaba consciente de que no había muchas cosas para sentirse orgulloso de sus tíos y mucho menos de su padre. Pero mi abuelo se empecinaba en su rasante clasificación. Entonces, después de un álgido intercambio, llegó un momento que nunca olvidaré.
--Mira, Juan -- dijo mi progenitor cuando inconscientemente cayó en cuenta de que "los buenos" y "los de primera" eran los tíos que no eran "prietos"-- yo te voy a decir una cosa para que terminemos esta conversación: el mejor de esos hermanos fue el que se quedó sin nacer.
He querido hacer esta introducción para abordar el eterno tema de los buenos y los malos en nuestra sociedad, sobre todo en lo referente a los políticos, ya que ahora se ha puesto de moda el asunto de los candidatos que están ligados al narcotráfico. En ese sentido, las autorizadas voces del Dr. Vincho Castillo y el senador Wilton Guerrero, han señalado, quedándose muy cortos, que el treinta por ciento de los candidatos actuales están ligados a ese segregado segmento de nuesta economía. ¡Caramba! Yo hacía a esas destacadas figuras mejor "orejeadas"... y menos parcializadas.
Mejor enterados, digo ahora, porque quien no quiera establecer pecadores predilectos debe aceptar que, en la República Dominicana, más del sesenta por ciento de los candidatos actuales tienen relación con el negocio de las drogas prohibidas por la ley. Y menos parcializados, sigo diciendo, porque no solo son los políticos los que están ligados directa o indirectamente a esa demoledora maquinaria. Estos, como los "mala clase" de mi abuelo, son en quienes más se nota esa relación porque la gran mayoría salen de los estratos económicos más deprimidos pero no son los únicos; ni siquiera, los más. Pruebas al canto.
Guardias, marinos y policías que reciben coimas de vecinos para hacerse los indiferentes ante los "barones" de las drogas; gerentes de instituciones financieras que abren cuentas sin hacer las debidas investigaciones; abogados que asesoran y defienden a personas después de saber toda la verdad sobre sus clientes; constructures, industriales y comerciantes siempre ávidos de capitales para inyectar a sus empresas, no importa de donde salga ese dinero; párrocos, pastores e instituciones no gubernamentales que se hacen de la vista gorda ante "obsequios" entregados "a la sombra" directamente o enviados por "tras mano"; periodistas (¡ay, sí, mi hermano!) muchos periodistas tergiversando realidades y/o haciéndose los locos ante hechos que ocurren en sus propias narices (quizás por no "perjudicar" sus propias narices) y, por último, siendo para mi el más importante, el sector "legal" del juego, llámese este casino, banca de deportes o banca de lotería.
Esta podrida sociedad, tal y como lo hacía mi antepasado, tiene la costumbre de nomenclutarizar a los "malos" de acuerdo a su procedencia, coyunturas y conveniencias. Verbigracia. La señora ligada a los cuatro millones y medio de dólares incautados recientemente, debió ser, hasta unos momentos antes de su apresamiento, una "prima donna" en las exclusivas tiendas, salones, bancos y otros establecimentos que frecuentaba. Ahora, es un paria. Y que no me venga nadie con la famosa "presunción de inocencia", porque lo que debe aplicarse en estos casos es "no hay más ciego que el que no quiere ver". En estos dos tercios de isla, todo el que sepa sumar, restar, multiplicar y dividir, más aquellos que aunque no sepan, tengan algo de sentido común, tienen los mecanismos para determinar que aquí no hay más de cien familias cuyos miembros pueden comprar sin financiamiento("veinte, veinte"), amueblar y mantener un apartamento de medio millón de dólares, mucho menos sostener el ritmo de vida demandado a quien escale el estatus social que ello determina. Ningún diputado, ni senador, ni secretario de estado, ni juez de la suprema, ni fiscal, ni siquiera un Presidente, puede, con las asignaciones legales que para sus cargos están establecidas, justificar la compra honrada de bienes tan suntuosos.
Por otro lado, (me da tres pitos lo que piensen "los pensadores") yo no se cual es la diferencia entre los que usan el dinero del narcotráfico, los que usan, indebidamente, el del erario, los que usan ilegalmente el de otras fuentes "legales" que igualmente corrompen nuestra sociedad y los que, para no hacer sentir mal a alguien, usan una combinación de todo lo anterior en sus campañas políticas. Todos, para este ciudadano del planeta tierra, son delincuentes. Ni mejores, ni peores, como diría mi abuelo. Simplemente, delincuentes.
Una de esas "primanoche" fue de antología. El abuelo había estado hablando (me parece que ese día sucedió algo no muy santo donde estaba envuelto un familiar), desde que llegó, sobre los descarriados y el problema que traía la mezcla de "gente buena" con cualquier "cágame la traba" que se apareciera pero, como mi madre era un poco parca, aquello se convirtió en un monólogo hasta que llegó el esposo, quien, después de tomarse la rigurosa tasa de café recién colado, se resignó a servir de interlocutor en el tema, sabiendo de antemano que le sería imposible evitarlo.
Alentado por la atención que se le prestaba, el padre de mi madre, comenzó a sacar "cuentas" de cada uno de los dieciseis hermanos y hermanas que originalmente conformaban la familia de donde ellos procedían. Una familia procreada por la unión forzada de un descendiente directo de esclavos y una "isleña", descendiente directa de canarios sabanalamarinos. Según el recuento que hacía mi abuelo, entre los hermanos había "gente de primera", algunos "buenos" y otros "mala clase". Mi padre trataba de contraargumentar, señalándole a los "buenos" y "de primera" alguna falta y, a los demás, algunas virtudes, aunque estaba consciente de que no había muchas cosas para sentirse orgulloso de sus tíos y mucho menos de su padre. Pero mi abuelo se empecinaba en su rasante clasificación. Entonces, después de un álgido intercambio, llegó un momento que nunca olvidaré.
--Mira, Juan -- dijo mi progenitor cuando inconscientemente cayó en cuenta de que "los buenos" y "los de primera" eran los tíos que no eran "prietos"-- yo te voy a decir una cosa para que terminemos esta conversación: el mejor de esos hermanos fue el que se quedó sin nacer.
He querido hacer esta introducción para abordar el eterno tema de los buenos y los malos en nuestra sociedad, sobre todo en lo referente a los políticos, ya que ahora se ha puesto de moda el asunto de los candidatos que están ligados al narcotráfico. En ese sentido, las autorizadas voces del Dr. Vincho Castillo y el senador Wilton Guerrero, han señalado, quedándose muy cortos, que el treinta por ciento de los candidatos actuales están ligados a ese segregado segmento de nuesta economía. ¡Caramba! Yo hacía a esas destacadas figuras mejor "orejeadas"... y menos parcializadas.
Mejor enterados, digo ahora, porque quien no quiera establecer pecadores predilectos debe aceptar que, en la República Dominicana, más del sesenta por ciento de los candidatos actuales tienen relación con el negocio de las drogas prohibidas por la ley. Y menos parcializados, sigo diciendo, porque no solo son los políticos los que están ligados directa o indirectamente a esa demoledora maquinaria. Estos, como los "mala clase" de mi abuelo, son en quienes más se nota esa relación porque la gran mayoría salen de los estratos económicos más deprimidos pero no son los únicos; ni siquiera, los más. Pruebas al canto.
Guardias, marinos y policías que reciben coimas de vecinos para hacerse los indiferentes ante los "barones" de las drogas; gerentes de instituciones financieras que abren cuentas sin hacer las debidas investigaciones; abogados que asesoran y defienden a personas después de saber toda la verdad sobre sus clientes; constructures, industriales y comerciantes siempre ávidos de capitales para inyectar a sus empresas, no importa de donde salga ese dinero; párrocos, pastores e instituciones no gubernamentales que se hacen de la vista gorda ante "obsequios" entregados "a la sombra" directamente o enviados por "tras mano"; periodistas (¡ay, sí, mi hermano!) muchos periodistas tergiversando realidades y/o haciéndose los locos ante hechos que ocurren en sus propias narices (quizás por no "perjudicar" sus propias narices) y, por último, siendo para mi el más importante, el sector "legal" del juego, llámese este casino, banca de deportes o banca de lotería.
Esta podrida sociedad, tal y como lo hacía mi antepasado, tiene la costumbre de nomenclutarizar a los "malos" de acuerdo a su procedencia, coyunturas y conveniencias. Verbigracia. La señora ligada a los cuatro millones y medio de dólares incautados recientemente, debió ser, hasta unos momentos antes de su apresamiento, una "prima donna" en las exclusivas tiendas, salones, bancos y otros establecimentos que frecuentaba. Ahora, es un paria. Y que no me venga nadie con la famosa "presunción de inocencia", porque lo que debe aplicarse en estos casos es "no hay más ciego que el que no quiere ver". En estos dos tercios de isla, todo el que sepa sumar, restar, multiplicar y dividir, más aquellos que aunque no sepan, tengan algo de sentido común, tienen los mecanismos para determinar que aquí no hay más de cien familias cuyos miembros pueden comprar sin financiamiento("veinte, veinte"), amueblar y mantener un apartamento de medio millón de dólares, mucho menos sostener el ritmo de vida demandado a quien escale el estatus social que ello determina. Ningún diputado, ni senador, ni secretario de estado, ni juez de la suprema, ni fiscal, ni siquiera un Presidente, puede, con las asignaciones legales que para sus cargos están establecidas, justificar la compra honrada de bienes tan suntuosos.
Por otro lado, (me da tres pitos lo que piensen "los pensadores") yo no se cual es la diferencia entre los que usan el dinero del narcotráfico, los que usan, indebidamente, el del erario, los que usan ilegalmente el de otras fuentes "legales" que igualmente corrompen nuestra sociedad y los que, para no hacer sentir mal a alguien, usan una combinación de todo lo anterior en sus campañas políticas. Todos, para este ciudadano del planeta tierra, son delincuentes. Ni mejores, ni peores, como diría mi abuelo. Simplemente, delincuentes.
viernes, 23 de octubre de 2009
SATISFACCIóN
No se pero, desde que era monaguillo, siempre me dio por descubrir cómo sería el cagarse en un altar. Cosas terribles --pensaba en aquellos tiempos-- deberán pasarle a quien se atreva. Cosas terribles y, sin embargo, el pensamiento no dejaba de asaltarme cada vez que veía cometer una injusticia. Sí, porque, aunque parezca insólita la asociación, las injusticias son siempre cometidas por las gentes que veneran los altares. Búsquelos. Presidentes, ministros, generales, industriales, comerciantes, ricos y pobres, todos tiemblan ante un altar determinado. Por eso, cada vez que se me presentaba una oportunidad, lo intentaba. Mas, nunca había tenido éxito. La mayoría de las veces no funcionó por mi propio miedo; las otras, por inoportunas presencias.
Pero eso fue hasta hoy. Y este chance no me lo voy a perder por nada del mundo. He mandado el miedo al carajo; no me importa tampoco quien se acerque. Si no lo logro ahora, seguro que moriré con esa frustración.
--Senador, muchas gracias por haberme recibido. Será muy poco tiempo el que le ocuparé. Sólo he venido para decirle que usted y los demás miembros de la Asamblea Nacional son unos abusadores, son unos cabrones e hijos de la gran pu... uuum.
Pero eso fue hasta hoy. Y este chance no me lo voy a perder por nada del mundo. He mandado el miedo al carajo; no me importa tampoco quien se acerque. Si no lo logro ahora, seguro que moriré con esa frustración.
--Senador, muchas gracias por haberme recibido. Será muy poco tiempo el que le ocuparé. Sólo he venido para decirle que usted y los demás miembros de la Asamblea Nacional son unos abusadores, son unos cabrones e hijos de la gran pu... uuum.
viernes, 16 de octubre de 2009
DESCUBRIENDO EL AGUA TIBIA... DE NUEVO. (Continuación. Leer el inicio, dos entradas más abajo.)
Unos lustros después, ocupando ya mi antiguo profesor el cargo que ahora desempeña, leí en un periódico la información de que a un juez de la Suprema se le había impedido entrar en una playa de la costa norte porque no tenía el brazalete de rigor que lo identificara como cliente de ese balneario. Me confieso. Lo malsano de mi mente asoció inmediatamente ambos incidentes, imaginando que el doctor Subero andaba de vacaciones --fue por los días de Semana Santa-- junto a su compañero y que, como su cara era fácilmente reconocible, convenció al otro juez para que provocara el suceso con fines de desquitarse aquella humillación de Boca Chica y dejar sentado un referente jurisprudencial sobre ese derecho de los ciudadanos consagrado en nuestras leyes. Pero no fue como lo imaginé; nunca, jamás volví a ver o a oír algo sobre el particular.
Yo mismo, hace unos meses, quise entrar a la playa de El Morro (Miches), por donde anduve libremente durante mis primeros cuarenta y cinco años de vida, siendo detenido por un "guachimán" que me explicó las nuevas reglas: "para pasar son cien pesos por persona; si usted consume algo en el restaurán, se lo aplican a la cuenta; si no consume, no hay devolución. Y el asunto no es para bañarse, es solamente por mirar".
No lo he intentado en otras partes pero imagino que también encontrará limitaciones, o algo peor, quien se le antoje ir a dar una vueltecita por Playa Palmilla en La Romana porque anduvo maroteando por allí cuando chiquito o quien se le ocurra ir a meditar (así no más, porque le sale de sus co...ordenadas internas) a los farallones del Donald por Punta Cana o quien, después de un "jumo loco", le caiga (porque está en su país y aquí las playas son de dominio público) con irse a dar un chapuzón, para bajar la resaca, en la "pocetica" que está frente a la casa de Julio Iglesias en Cap Cana o a las playas consideradas extensiones de las villas que se encuentran en Palmar de Ocoa o a los arroyos que pasan por los patios de las quintas veraniegas de nuestros potentados en Constanza y Jarabacoa o quien tenga la osadía, para irnos a los extremos, de querer sentarse en la primera fila de la Catedral durante un Te Deum, vestido con una camisita estrujada y unas "chancleticas pisa ñeca".
Y es, señores, que nuestra "sociedad pensante", nuestra "sociedad civil" siempre está "buscando el ajogao río arriba". Tantos problemas graves que diariamente impiden el buen desenvolvimiento de la vida (transporte, alimentación, educación, descomposición social) que pueden ser mejorados y hasta controlados, con el aporte solidario de cada uno de nosotros (no solo con la denuncia alegre y pendenciera de quien quiere alborotar el charco para poder pescar más fácil) y sin embargo, lo que causa furor, lo que polariza y paraliza el país son unos benditos "cambios" en una Constitución que nunca ha "constituido" algo para esos pobres que siempre se enarbolan a la hora de sacar ventajas personales. Porque, dígame usted, por ejemplo, ¿qué es más importante para los pobres pescadores de Laguna Limón: que "los defensores de la ecología nacional" y las autoridades de Medio Ambiente cumplan con el deber de sanear la mayor reserva natural de agua dulce que existe en las islas antillanas, de tal forma que ellos puedan conseguir el sustento diario para sus familias o que se pasen de programa en programa y de columna en columna tratando de convencer al país de que han descubierto el agua tibia, al señalar que la inclusión de las palabras "el debido respeto a la propiedad privada" en el nuevo pedazo de papel que se imprimirá después de los "allantes" correspondientes, es una trama para dejar al "pueblo" sin playas?
¿Quien dijo que los verdaderos problemas de este país se van a resolver con unas palabras que se hagan constar o no en lo que debe ser nuestra ley de leyes?
¿Van a dejar los presidentes, los secretrios de estado, los obispos, los sacerdotes, los legisladores, los traficantes de drogas, los industriales, los carretilleros, los burócratas y todo el que se vea en la necesidad, de provocar un aborto porque, simplemente, así se hizo contemplar en el texto constitucional para cumplir con algunas apariencias que la hipocresía nos impone?
¿Van a dejar los propietarios de terrenos con playas y ríos, después de invertir millones de dólares en su compra y acondicionamiento, que en cualquier momento los inunde una avalancha de "giras" llegadas en "voladoras" cuyos integrantes vienen ya con sus calderos de espaguetis y sus "potes" bajo el brazo, esté o no contemplado en la Constitución?
Aquí, si se quiere, lo que debemos definir es si nos ponemos de acuerdo con que todo sea del dominio de todos, para que nos "deflequemos" unos con otros y comencemos desde cero con los que puedan quedar, o seguir como podamos, tratando de sobrevivir lo más humanamente posible ante el sistema que, para mal o para bien, por acción o por inacción, hemos sucumbido.
Yo mismo, hace unos meses, quise entrar a la playa de El Morro (Miches), por donde anduve libremente durante mis primeros cuarenta y cinco años de vida, siendo detenido por un "guachimán" que me explicó las nuevas reglas: "para pasar son cien pesos por persona; si usted consume algo en el restaurán, se lo aplican a la cuenta; si no consume, no hay devolución. Y el asunto no es para bañarse, es solamente por mirar".
No lo he intentado en otras partes pero imagino que también encontrará limitaciones, o algo peor, quien se le antoje ir a dar una vueltecita por Playa Palmilla en La Romana porque anduvo maroteando por allí cuando chiquito o quien se le ocurra ir a meditar (así no más, porque le sale de sus co...ordenadas internas) a los farallones del Donald por Punta Cana o quien, después de un "jumo loco", le caiga (porque está en su país y aquí las playas son de dominio público) con irse a dar un chapuzón, para bajar la resaca, en la "pocetica" que está frente a la casa de Julio Iglesias en Cap Cana o a las playas consideradas extensiones de las villas que se encuentran en Palmar de Ocoa o a los arroyos que pasan por los patios de las quintas veraniegas de nuestros potentados en Constanza y Jarabacoa o quien tenga la osadía, para irnos a los extremos, de querer sentarse en la primera fila de la Catedral durante un Te Deum, vestido con una camisita estrujada y unas "chancleticas pisa ñeca".
Y es, señores, que nuestra "sociedad pensante", nuestra "sociedad civil" siempre está "buscando el ajogao río arriba". Tantos problemas graves que diariamente impiden el buen desenvolvimiento de la vida (transporte, alimentación, educación, descomposición social) que pueden ser mejorados y hasta controlados, con el aporte solidario de cada uno de nosotros (no solo con la denuncia alegre y pendenciera de quien quiere alborotar el charco para poder pescar más fácil) y sin embargo, lo que causa furor, lo que polariza y paraliza el país son unos benditos "cambios" en una Constitución que nunca ha "constituido" algo para esos pobres que siempre se enarbolan a la hora de sacar ventajas personales. Porque, dígame usted, por ejemplo, ¿qué es más importante para los pobres pescadores de Laguna Limón: que "los defensores de la ecología nacional" y las autoridades de Medio Ambiente cumplan con el deber de sanear la mayor reserva natural de agua dulce que existe en las islas antillanas, de tal forma que ellos puedan conseguir el sustento diario para sus familias o que se pasen de programa en programa y de columna en columna tratando de convencer al país de que han descubierto el agua tibia, al señalar que la inclusión de las palabras "el debido respeto a la propiedad privada" en el nuevo pedazo de papel que se imprimirá después de los "allantes" correspondientes, es una trama para dejar al "pueblo" sin playas?
¿Quien dijo que los verdaderos problemas de este país se van a resolver con unas palabras que se hagan constar o no en lo que debe ser nuestra ley de leyes?
¿Van a dejar los presidentes, los secretrios de estado, los obispos, los sacerdotes, los legisladores, los traficantes de drogas, los industriales, los carretilleros, los burócratas y todo el que se vea en la necesidad, de provocar un aborto porque, simplemente, así se hizo contemplar en el texto constitucional para cumplir con algunas apariencias que la hipocresía nos impone?
¿Van a dejar los propietarios de terrenos con playas y ríos, después de invertir millones de dólares en su compra y acondicionamiento, que en cualquier momento los inunde una avalancha de "giras" llegadas en "voladoras" cuyos integrantes vienen ya con sus calderos de espaguetis y sus "potes" bajo el brazo, esté o no contemplado en la Constitución?
Aquí, si se quiere, lo que debemos definir es si nos ponemos de acuerdo con que todo sea del dominio de todos, para que nos "deflequemos" unos con otros y comencemos desde cero con los que puedan quedar, o seguir como podamos, tratando de sobrevivir lo más humanamente posible ante el sistema que, para mal o para bien, por acción o por inacción, hemos sucumbido.
INCUBANDO DELINCUENTES DE CUELLO BLANCO
"Se gasta tanto en nuestra sociedad para tratar de enmendar ciertos errores, mientras que costaría tan poco enseñar a no cometerlos"
En una información de la prensa diaria encuentro que dos jueces favorecieron, por medio de sentencias, a cuatro alumnos que estuvieron involucrados en un fraude cometido mientras se relizaban las Pruebas Nacionales de este año.
Es posible que los jueces actuaran adecuadamente, de acuerdo a los cánones legales que rigen sus actividades. Sin embargo, estas decisiones deben llamar nuestra atención por las repercusiones que pueden traer a nuestra sociedad, en el mañana.
No quiero entrar en el asunto de quiénes fueron los responsables del fraude. Lo que si está claramente definido es que hubo fraude. Y que los estudiantes favorecidos, engañados o no, participaron en ese fraude. ¿Cuál es el mensaje que se le está enviando a estos cuatro estudiantes y a todos los alumnos de las escuelas dominicanas? Yo entiendo, contrario a quien pueda creer que el mensaje es positivo porque se le enseña a los jóvenes a reclamar sus derechos, que el verdadero mensaje es que usted puede involucrarse en actos delictivos siempre y cuando pueda contar con un "padrino" que tenga los suficientes recursos para sacarlo legalmente del enredo. Y lo digo porque la rectificación legal que se hace, a la medida tomada por Educación, no abarca a los ochocientos y pico de estudiantes afectados, sino a aquellos cuatro que sus padres, quienes en definitiva son los responsables de que esos jóvenes prefieran "jugar sucio", decidieron contratar abogados para que los representaran ante un tribunal, quizás tratando de borrar la irresponsabilidad de no sacar el tiempo para inculcarles los valores positivos que deben adornar a todo buen ciudadano.
Es posible que muchos padres de los otros afectados también pudieran pagar abogados para elevar otros "recursos de amparo" y no lo hicieran para dar un ejemplo a sus hijos. Pero, en la sociedad actual, ese ejemplo no tiene mucha vigencia. Eso no se destaca. Lo destacable es lo temerario; lo sensacional; lo impactante. Aunque eso que se exalta deba ser condenable en bien del comportamiento ético que deberían tener nuestros ciudadanos del futuro.
En una información de la prensa diaria encuentro que dos jueces favorecieron, por medio de sentencias, a cuatro alumnos que estuvieron involucrados en un fraude cometido mientras se relizaban las Pruebas Nacionales de este año.
Es posible que los jueces actuaran adecuadamente, de acuerdo a los cánones legales que rigen sus actividades. Sin embargo, estas decisiones deben llamar nuestra atención por las repercusiones que pueden traer a nuestra sociedad, en el mañana.
No quiero entrar en el asunto de quiénes fueron los responsables del fraude. Lo que si está claramente definido es que hubo fraude. Y que los estudiantes favorecidos, engañados o no, participaron en ese fraude. ¿Cuál es el mensaje que se le está enviando a estos cuatro estudiantes y a todos los alumnos de las escuelas dominicanas? Yo entiendo, contrario a quien pueda creer que el mensaje es positivo porque se le enseña a los jóvenes a reclamar sus derechos, que el verdadero mensaje es que usted puede involucrarse en actos delictivos siempre y cuando pueda contar con un "padrino" que tenga los suficientes recursos para sacarlo legalmente del enredo. Y lo digo porque la rectificación legal que se hace, a la medida tomada por Educación, no abarca a los ochocientos y pico de estudiantes afectados, sino a aquellos cuatro que sus padres, quienes en definitiva son los responsables de que esos jóvenes prefieran "jugar sucio", decidieron contratar abogados para que los representaran ante un tribunal, quizás tratando de borrar la irresponsabilidad de no sacar el tiempo para inculcarles los valores positivos que deben adornar a todo buen ciudadano.
Es posible que muchos padres de los otros afectados también pudieran pagar abogados para elevar otros "recursos de amparo" y no lo hicieran para dar un ejemplo a sus hijos. Pero, en la sociedad actual, ese ejemplo no tiene mucha vigencia. Eso no se destaca. Lo destacable es lo temerario; lo sensacional; lo impactante. Aunque eso que se exalta deba ser condenable en bien del comportamiento ético que deberían tener nuestros ciudadanos del futuro.
jueves, 15 de octubre de 2009
DESCUBRIENDO EL AGUA TIBIA...DE NUEVO
En el año 1975 ó 1976 tuve el honor de ser alumno del actual presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Jorge Subero Isa. A parte de su llana aproximación didáctica a la materia que enseñaba ("Principios generales de derecho") nunca he podido olvidar la anécdota que contó un día, acera del incidente en que él y otros compañeros de universidad se vieron involucrados en Boca Chica, con los guardianes de un hotel, por haber tratado de bañarse en la playa reservada para los visitantes del establecimiento. Contaba el catedrático que los dueños del hotel, de reciente instalación para esa época, habían logrado una autorización para impedir que los bañistas que no estuvieran hospedados allí pudieran utilizar la playa acondicionada por ellos para sus clientes. Así que los universitarios, estudiantes todos de derecho, conscientes de que esa autorización era contraria a una ley vigente, trataron de retar dicha arbitrariedad pero su apasionada y consistente defensa no valió de nada ante un guardián armado que había sido entrenado solo para obedecer "órdenes superiores". (Continúa dos entradas más arriba).
miércoles, 18 de marzo de 2009
Edificando mi atalaya
He decidido arrimar mi hombro al grupo de militantes que tratan de mover el mundo porque estoy convencido de que esta gran bola de pupú en la que nos hemos convertido se encuentra en el lugar equivocado. Aunque el físico aquel no especificó las características que debería tener el punto de apoyo ideal, yo creo haberlo encontrado en la intersección de la María Montez con Peña Batlle, la esquina más famosa de estos dos tercios de isla que precariamente ha sobrevivido al Colon-ialismo, al truijillismo, al imperialismo y a otros ismos menores. En este lugar ya he levantado mi tarantín, con reciclados 2x4 de angustias y pedazos de egos desechados. El hueco que se observa en él es una puerta abierta para que entre y salga el desconsuelo que no se pueda descolgar por mi ventanita de aburrimiento.
Pretendo, bien temprano cada día, elaborar allí unos brebajes de razones para ofrecerlos --como prevención o tratamiento-- a quienes lo necesiten. Esa será la palanca que utilizaré para intentar la empresa. ¿Mi objetivo? Tratar de evitar que los coprófagos interestelares (ya saben dónde estamos y lo que hemos llegado a ser) nos incluyan en su próximo festìn, hasta que El Caballero Geremy esté en condiciones de defendernos.
Pretendo, bien temprano cada día, elaborar allí unos brebajes de razones para ofrecerlos --como prevención o tratamiento-- a quienes lo necesiten. Esa será la palanca que utilizaré para intentar la empresa. ¿Mi objetivo? Tratar de evitar que los coprófagos interestelares (ya saben dónde estamos y lo que hemos llegado a ser) nos incluyan en su próximo festìn, hasta que El Caballero Geremy esté en condiciones de defendernos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
