viernes, 16 de octubre de 2009

INCUBANDO DELINCUENTES DE CUELLO BLANCO

"Se gasta tanto en nuestra sociedad para tratar de enmendar ciertos errores, mientras que costaría tan poco enseñar a no cometerlos"




En una información de la prensa diaria encuentro que dos jueces favorecieron, por medio de sentencias, a cuatro alumnos que estuvieron involucrados en un fraude cometido mientras se relizaban las Pruebas Nacionales de este año.
Es posible que los jueces actuaran adecuadamente, de acuerdo a los cánones legales que rigen sus actividades. Sin embargo, estas decisiones deben llamar nuestra atención por las repercusiones que pueden traer a nuestra sociedad, en el mañana.
No quiero entrar en el asunto de quiénes fueron los responsables del fraude. Lo que si está claramente definido es que hubo fraude. Y que los estudiantes favorecidos, engañados o no, participaron en ese fraude. ¿Cuál es el mensaje que se le está enviando a estos cuatro estudiantes y a todos los alumnos de las escuelas dominicanas? Yo entiendo, contrario a quien pueda creer que el mensaje es positivo porque se le enseña a los jóvenes a reclamar sus derechos, que el verdadero mensaje es que usted puede involucrarse en actos delictivos siempre y cuando pueda contar con un "padrino" que tenga los suficientes recursos para sacarlo legalmente del enredo. Y lo digo porque la rectificación legal que se hace, a la medida tomada por Educación, no abarca a los ochocientos y pico de estudiantes afectados, sino a aquellos cuatro que sus padres, quienes en definitiva son los responsables de que esos jóvenes prefieran "jugar sucio", decidieron contratar abogados para que los representaran ante un tribunal, quizás tratando de borrar la irresponsabilidad de no sacar el tiempo para inculcarles los valores positivos que deben adornar a todo buen ciudadano.
Es posible que muchos padres de los otros afectados también pudieran pagar abogados para elevar otros "recursos de amparo" y no lo hicieran para dar un ejemplo a sus hijos. Pero, en la sociedad actual, ese ejemplo no tiene mucha vigencia. Eso no se destaca. Lo destacable es lo temerario; lo sensacional; lo impactante. Aunque eso que se exalta deba ser condenable en bien del comportamiento ético que deberían tener nuestros ciudadanos del futuro.

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